TÓTEM Y TABÚ
Partiendo de este punto de vista y estableciendo una comparación entre la psicología de los pueblos primitivos, tal como la etnografía nos la muestra, y la psicología del neurótico, tal y como surge de las investigaciones psicoanalíticas, descubrimos entre ambas numerosos rasgos comunes y no será posible ver a una nueva luz lo que de ellas nos es ya conocido.
Sin embargo, no debemos dejarnos influir con exceso en nuestros juicios sobre los primitivos, por la analogía con los neuróticos. Es preciso tener también en cuenta las diferencias reales. Cierto es, que ni el salvaje ni el neurótico conocen aquella precisa y decidida separación que establecemos entre el pensamiento y la acción. En el neurótico, la acción se halla completamente inhibida y reemplazada totalmente por la idea. Por lo contrario, el primitivo no conoce trabas la acción. Sus ideas se transforman inmediatamente en actos. Pudiera incluso decirse que la acción reemplaza en el, a la idea. Así, pues, sin pretender cerrar aquí con una conclusión definitiva y cierta la discusión, cuyas líneas generales hemos esbozado antes, podemos arriesgar la proposición siguiente: En el principio era la acción.